Como cualquier otra organización, la empresa está formada por personas que están en continuo contacto, por lo que es natural que tarde o temprano surjan conflictos entre algunos de sus trabajadores. Este tipo de problemas se acentúa en el entorno empresarial porque no suelen ser enfrentamientos cara a cara, sino guerrillas encubiertas destinadas a desgastar o desprestigiar a la otra parte.

Estas situaciones acaban por incomodar al resto de los trabajadores, por lo que, si no se les pone solución, se convierten en bolas de nieve en las que cada vez hay más gente implicada. Pero ¿qué pasos debemos seguir para resolver el conflicto sin entrar a formar parte de él? Para darte estos consejos, nos basamos en una lista encontrada en el blog Motivación.

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–           Mantente en calma. Puede que unos y otros estén en caliente, pero debes mantener la compostura para no arrepentirte de algo que has dicho o hecho pensándolo en frío. Antes de entrar a formar parte de cualquier conversación debes recordar que el ambiente de la empresa es mucho más importante que un problema puntual. Recuerda que ambas partes pueden tener razón.

–          Normalmente, la persona que está fuera de una discusión es la que tiene una visión más clara del conflicto. Si la disputa tiene lugar entre dos personas está bien que hables con ellas, pero ten en cuenta que cada uno te dará únicamente su versión. Siempre es bueno consultar a una tercera persona que se encuentre fuera de la discusión y pueda darte una versión más alejada.

–          Trata muy bien a tus compañeros u empleados. Aunque sepas que una persona ha tenido gran parte de la culpa en un conflicto, culpabilizarle sólo servirá para que se ponga a la defensiva. Llévate a tu terreno el conflicto y trata bien a la persona. Pregunta y escucha las respuestas; cada uno tiene sus razones para actuar como lo hace. Recuerda que muchas cosas se dicen o hacen en caliente y que todos somos humanos. Mañana puedes ser tú el que está cometiendo el fallo y te gustaría que alguien te tratara bien.

–          Aprende a extraer lo bueno de las malas situaciones. Un conflicto puede ayudarte a saber cosas que no sabías hasta ahora o a aprender qué es lo que realmente no gusta a tus compañeros de trabajo. Utiliza esa información para mejorar y hacer avanzar tu empresa.

–          Nunca hagas o digas nada que no te gustaría que se te devolviese. Una persona que se siente ofendida, dañada o dolida puede acabar reaccionando a la defensiva y, lejos de terminar con el conflicto, puede convertirlo en algo peor.

Manejar de manera adecuada un conflicto reforzará a los líderes y puede hacer que salgan fortalecidos incluso los lazos de relación entre las personas que han participado. ¿Cuántos mejores amigos conoces que antes se llevaban a matar? Hablando se entiende la gente y la empresa no es una excepción.