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Por qué te interesa, aunque “solo uses ChatGPT de vez en cuando”

La inteligencia artificial ya forma parte del trabajo diario de muchas empresas. ChatGPT, Copilot, Gemini y otras herramientas se utilizan para redactar documentos, analizar información, preparar contenidos, automatizar tareas o apoyar decisiones.

Pero ¿saben tus empleados qué información pueden introducir? ¿Conocen el riesgo de que la IA genere respuestas incorrectas? ¿Saben cuándo deben comprobar un resultado o cuándo no deberían delegar una decisión en una herramienta?

Desde el 2 de febrero de 2025, el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial —AI Act— obliga a proveedores y responsables del despliegue de sistemas de IA a adoptar medidas para apoyar el desarrollo de la alfabetización en IA de las personas que utilizan estos sistemas en su nombre. Desde agosto de 2026 se aplican además las normas de supervisión y ejecución de esta obligación.

Hay, sin embargo, un matiz importante: la normativa no establece un “curso obligatorio de IA”, ni un número mínimo de horas, ni exige un certificado oficial específico.

Entonces, ¿qué debe hacer realmente una empresa?

¿A quién afecta la obligación de AI literacy?

El artículo 4 del AI Act se dirige a los proveedores y responsables del despliegue de sistemas de inteligencia artificial.

Eso significa que no afecta únicamente a empresas tecnológicas o a compañías que desarrollan sus propios sistemas. También puede afectar a organizaciones que utilizan herramientas de terceros dentro de su actividad profesional.

Una empresa puede estar dentro de este supuesto si sus equipos utilizan ChatGPT, Copilot, Gemini u otras herramientas de IA para redactar o resumir documentos, generar contenidos, analizar información, preparar propuestas comerciales, apoyar procesos de RRHH, automatizar tareas o atender a clientes.

La propia Comisión Europea utiliza como ejemplo una empresa cuyos empleados recurren a ChatGPT para redactar textos publicitarios o hacer traducciones.

Por tanto, no hace falta ser una empresa tecnológica para que el artículo 4 pueda afectarte.

¿Qué dice actualmente el artículo 4 del AI Act?

El Reglamento (UE) 2026/1744 modificó en julio el artículo 4 del AI Act. La redacción actual exige que proveedores y responsables del despliegue adopten medidas para apoyar el desarrollo de la alfabetización en IA de su personal y de otras personas que operan o utilizan sistemas de IA en su nombre.

A la hora de definir esas medidas deben tenerse en cuenta los conocimientos técnicos, la experiencia, la educación y formación de las personas, además del contexto en el que se utiliza cada sistema de IA.

La reforma introduce además una aclaración importante: la organización no tiene que garantizar un nivel específico de alfabetización en IA de cada persona individualmente.

Por eso, hablar de un único “curso obligatorio para cumplir el AI Act” sería una simplificación. La obligación existe, pero las medidas deben adaptarse a cómo se utiliza realmente la IA dentro de cada organización.

¿Qué significa estar alfabetizado en IA?

La alfabetización en IA consiste en disponer de los conocimientos y la comprensión necesarios para utilizar estos sistemas de manera informada y conocer tanto sus oportunidades como sus riesgos.

En el entorno empresarial, esto supone entender cuestiones como qué puede y qué no puede hacer una herramienta de IA, qué son las alucinaciones y los sesgos, qué datos no deben introducirse, cómo comprobar los resultados, cuándo debe intervenir una persona y qué pautas internas y legales deben respetarse.

Y aquí está una de las claves: no todos los empleados necesitan saber lo mismo.

Una persona que utiliza IA para resumir documentos no tiene las mismas necesidades que un profesional de RRHH que la utiliza en procesos relacionados con personas, un equipo de marketing que genera contenidos o un directivo que debe decidir cómo implantarla en la organización.

La Comisión Europea recomienda precisamente adaptar las acciones de alfabetización al conocimiento previo, al contexto de utilización y a los riesgos de los sistemas empleados.

¿Es obligatorio realizar un curso de IA?

No existe un curso oficial obligatorio, una duración mínima ni un certificado específico exigido por el artículo 4.

Sin embargo, la formación es una de las herramientas que una empresa puede utilizar para desarrollar la alfabetización de las personas que trabajan con IA.

La Comisión también señala que limitarse a entregar unas instrucciones sobre la herramienta puede no ser suficiente y que las organizaciones pueden conservar registros internos de las formaciones y otras iniciativas realizadas. No se exige un certificado específico para acreditar estas acciones.

Por tanto, la pregunta no debería ser únicamente “¿tenemos un certificado?”, sino “¿hemos adoptado medidas adecuadas para que las personas que utilizan IA conozcan sus posibilidades, límites y riesgos?”.

Cómo cumplir con la obligación de AI literacy

El artículo 4 no impone un formato concreto de formación, pero sí exige que la organización adopte medidas reales y adaptadas al uso que haga de la IA.

En la práctica, esto puede implicar formación básica en uso responsable de IA para las personas que utilizan estas herramientas en su trabajo; formación específica para departamentos que utilicen IA en procesos sensibles, como RRHH, finanzas o atención al cliente; definición de una política interna de uso de herramientas de IA; y establecimiento de pautas y procedimientos de supervisión adecuados al uso de la IA.

Si tu empresa ya utiliza herramientas como ChatGPT, Copilot u otros sistemas de IA en procesos internos, conviene revisar si las medidas de alfabetización adoptadas son adecuadas al uso, al contexto y a los riesgos existentes.

¿Qué formación en IA necesita tu empresa?

Aquí tampoco existe una respuesta única.

Una organización puede comenzar con una formación básica de AI Literacy dirigida a las personas que utilizan inteligencia artificial y complementar posteriormente esa formación en función del puesto, de las herramientas empleadas y de los casos de uso.

Por ejemplo, un programa general puede abordar uso responsable, riesgos, protección de información, errores y alucinaciones, verificación de resultados y supervisión humana.

A partir de esa base, pueden desarrollarse itinerarios específicos para dirección y mandos, Recursos Humanos, administración, marketing, ventas, atención al cliente u otros departamentos.

De esta forma, la formación no sirve únicamente para responder a una obligación normativa. También puede ayudar a que los equipos utilicen mejor la IA, reduzcan errores y riesgos y aprovechen sus posibilidades de forma más productiva.

¿Qué conviene documentar?

El Reglamento no obliga a todas las empresas a generar exactamente los mismos documentos ni exige un certificado específico.

Sin embargo, disponer de evidencias internas permite acreditar las medidas adoptadas. Pueden conservarse, por ejemplo, registros de las acciones formativas realizadas, contenidos impartidos, personas participantes, fechas y otras iniciativas o pautas internas relacionadas con el uso de la IA.

La Comisión Europea confirma expresamente que las organizaciones pueden mantener registros internos de las formaciones y otras iniciativas de orientación.

¿Puede haber sanciones?

Sí, aunque es importante explicarlo correctamente.

No existe una multa automática por “no hacer un curso de IA”. El incumplimiento del artículo 4 puede ser objeto de supervisión y medidas de ejecución por parte de las autoridades competentes, y las posibles sanciones deben determinarse atendiendo a las circunstancias concretas y de forma proporcionada.

Desde el 3 de agosto de 2026, las normas de supervisión y ejecución de esta obligación ya son aplicables.

Además, el riesgo empresarial no es únicamente sancionador. Un uso poco formado de la IA puede aumentar los problemas relacionados con información confidencial, datos personales, errores, sesgos, contenidos incorrectos o decisiones insuficientemente supervisadas.

¿Qué ha cambiado en 2026?

El artículo 4 sigue estableciendo una obligación de alfabetización en IA, pero desde julio de 2026 ya no exige garantizar un nivel “suficiente” o específico de conocimiento individual. Ahora el foco está en que la organización adopte medidas de alfabetización adaptadas a su realidad.

También se han aplazado determinadas obligaciones correspondientes a sistemas de IA de alto riesgo. Para los sistemas clasificados conforme al artículo 6.2 y el Anexo III, determinadas disposiciones del capítulo III serán aplicables desde el 2 de diciembre de 2027; para los sistemas del artículo 6.1 y Anexo I, desde el 2 de agosto de 2028.

Estos cambios no eliminan la obligación de alfabetización en IA: el artículo 4 se aplica desde febrero de 2025.

Preguntas frecuentes

¿Es obligatorio que mis empleados hagan un curso?
No existe un curso, una duración o un certificado oficial obligatorio. La empresa sí debe adoptar medidas de alfabetización adecuadas a su situación y la formación puede ser una de las principales herramientas para hacerlo.

¿Nos afecta si solo utilizamos ChatGPT de vez en cuando?
Puede afectar. Si personas de la organización utilizan sistemas de IA en nombre de la empresa, debe analizarse ese uso y adoptar medidas adaptadas a su contexto.

¿Necesito certificados?
No existe un certificado específico obligatorio. Sí resulta conveniente conservar evidencias internas de las acciones desarrolladas.

¿Por dónde empezar?

Si tu empresa ya utiliza inteligencia artificial, el primer paso no debería ser contratar automáticamente el mismo curso para toda la plantilla.

Primero conviene conocer qué herramientas se utilizan, quién las utiliza y para qué. A partir de ahí puede definirse un itinerario formativo adaptado a los diferentes perfiles de la organización.

En Modus Consulting podemos ayudarte a diseñar esa formación en inteligencia artificial, desde una base de AI Literacy para las personas que ya utilizan IA hasta programas específicos por departamentos y niveles de responsabilidad.

Además, gestionamos la bonificación de la formación a través de FUNDAE cuando resulta aplicable.

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